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30 abril 2011

MICROCUENTOS: Cuentos del rey Moribundo III (Los clubes de la tristeza)

En el cuento al Rey  le quedan pocas semanas de vida y no tiene quien le herede, así que siguiendo una antigua tradición de su pueblo repartirá sus pertenencias entre aquellos viajeros que se presenten en sus aposentos y distraigan sus últimos días de vida con cuentos sobre sus viajes.
El tercer cuentacuentos en presentarse ante el rey es una mujer joven, vestida con ropas de marinero como si quisiera ocultar su condición de mujer. Con voz segura se planta ante el rey y habla con un acento marcado y rudo. Este es el cuento con el que pretende ganar los favores del Rey:
"En uno de mis últimos viajes conocí en un taberna a un fugitivo que había escapado de la horca en tres ocasiones, él me habló de algo llamado los Clubes de la Tristeza y las circunstancias en que fueron creados.
En su tierra, según me contó, estaban gobernados por un Rey déspota y cruel  al que importaba más la apariencia que el verdadero sentir de su pueblo. Para celebrar el centenario de la llegada de su padre al Trono había estipulado que durante un año entero el pueblo estaría feliz. Por decreto.
En lugar de buscar la felicidad del pueblo decretó que aquellas personas que no fueran capaz de cumplir con la obligación de ser felices serían ejecutados. 
Melancólicos, desdichados, añorantes, fueron ejecutados sin piedad por un cuerpo de policía especial creado para ese año. Se incentivaba el espionaje entre iguales, si alguien demostraba que su vecino no era feliz podía quedarse las pertenencias del desdichado sin esperar a que el cuerpo de este dejara de balancearse en el patíbulo.
Surgieron así de manera secreta los clubes de la tristeza, protegidos por la noche, aquellos que lo necesitaban se juntaban en sótanos mal iluminados para ser infelices juntos. Hasta que un día...
Esas son las últimas palabras de la mujer cuentacuentos, el rey está muy enfadado, colérico, habrase visto tal atrevimiento, claro que conoce las historia de los clubes de la tristeza, eso pasó en allí mismo en su reino durante la celebración del centenario de la llegada al trono de su difunto padre. Costó mucho esfuerzo acabar con ellos. Probablemente, le dice a la mujer, habrá visto el patíbulo ahí fuera, en la plaza. Si no lo ha visto no se preocupe,va a tener ocasión de verlo muy de cerca.
Mientras tanto que pase el siguiente cuentacuentos.

1 comentarios:

Olga dijo...

En verdad que fue muy osada, con la que se las gasta el Rey...