En el cuento el Rey es consciente de que le quedan pocas semanas de vida y no tiene quien le herede, así que siguiendo una antigua tradición de su pueblo repartirá sus pertenencias entre aquellos viajeros que se presenten en sus aposentos y distraigan sus últimos días de vida con cuentos sobre sus viajes.
El segundo cuentacuentos en responder al llamamiento es un hombre de ojos saltones y pelo rojizo y ensortijado que acaba de regresar de un viaje a la tierra de los búfalos y los hombres de las praderas. Esta es la historia con la que distrae las últimas horas del rey Moribundo.
"En mi viaje por las praderas conocí a un viejo Shaman con cara de cuero y siete dedos en cada mano que me contó una historia que tal vez pueda servir para entretener a su excelencia.
Es la historia de un joven y loco emperador al que una pitonisa profetizó que un día terminaría su buena suerte: "En El Eco está escondida una verdad universal y a partir una vez que te la diga tu fortuna y tu imperio desaparecerán para siempre".
Creyente de la sabiduría de las pitonisas, el joven Emperador se empeñó en que no se cumpliera el mal augurio para lo cual se decidió a evitar los lugares donde el eco pudiera comunicarse con él.
No contento con eso hizo derribar el palacio de la opera y todas y cada una de las catedrales de su reino. cada edificio alto, cada pasillo vacío, cúpulas y anfiteatros, fueron derribados dejando en ocasiones a sus habitantes atrapados entre los escombros.Hizo derribar cada montaña, rellenar cada cañón, e incomunicar garganta natural de todo su reino.
Y así, según cuenta el cuento del viejo Shaman el Joven Emperador vivió muchos años de exitos en los que su imperio fue tan grande como el que más.
Hasta que un día siendo ya viejo, en uno de los muchos desfiles organizados para agasajarlo se acercó a él un niño con una caracola cogida en la playa dispuesto a regalársela al Emperador.
Como quiera que este era ya viejo y había perdido la desconfianza y el apremio propio de la juventud, el Emperador acercó la caracola a su oreja y escuchó...
El cuentacuentos deja de contar su cuento, el Rey Moribundo se ha quedado dormido justo en la mejor parte, no sabe que hacer, se marcha de la sala del trono...pero no, no te vayas le dicen los consejeros del Rey, mejor espera en la torre a que vayamos a buscarte, por si el rey quiere escuchar algún día el final de la historia, ¿no te importa verdad? perdona que cerremos con llave, pero no queremos que te vayas, a lo mejor, cuando despierte el Rey ... tu por si acaso espera.
3 comentarios:
Me encantan estos cuentos del rey moribundo. Y déjame decirte que me chifla absolutamente el título. "Cuentos del Rey Moribundo". Mencanta! Suena genial. Suena a libro de verdad de la buena. Lo veo, lo veo en las estanterías de la FNAC.
;)
(Jopé, qué ganas paso a veces de plagiarte, pero es que no tengo maldad!)
asias, en este caso el titulo vino antes que el cuento
A veces pasa, verdad?? Te viene a la cabeza un título que te parece tan pero tan guay que tienes que escribir una historia pa poder ponérselo cuanto antes!!!
XD
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