Como sabeis si leeis esto desde hace tiempo, los alienigenas a veces tenían aspecto humano. También los zombies a veces se camuflaban entre nosotros disimulando con cara de buenos para morderte el cuello en cuanto te distraias. y ahora encima estaban los cyborgs que para no ser menos
habían diseñado una serie de cyberasesinos con aspecto humano, usando como modelos un calendario de Victoria Secret.
Total, que salvo con estos últimos que eran faciles de distinguir ( por aquello de que iban en ropa interior sexy) teniamos que inventar trucos para distinguir a los enemigos.
Y aquí es donde quería yo contaros la historia del perro "
Mistetas". "Mistetas",
llamado así en honor al mejor chiste de todos los tiempos, tenía una particularidad: odiaba a los humanos. En cambio le encantaban los zombis, adoraba a los cyborgs y flipaba con los alienigenas. Estaba todo el día gruñendo, así que
cuando lo veías levantar las orejas y empezar a mover el rabo sabías que venía alguien peligroso.
Fué así como nos libramos de un montón de ataques ( y como matamos por error a Nuria Roca). En cuanto lo veiamos contento preparabamos las armas porque algo chungo venía.
No se que sería de "mistetas" le perdí el rastro aquellas navidades en que cayó la resistencia humana por culpa de un infiltrado. Lo recuerdo como si fuera ayer, la monja motera y yo huyendo entre el fuego cruzado y las bombas, rodeados de cadaveres de amigos y restos putrefactos de zombis y alienigenas. Por fin encontramos un coche que arrancaba en el que emprender la huida. Y entonces en mitad del fuego la monja motera va y dice: "Espera, no podemos dejarlo aquí, has visto a "Mistetas"?"
A lo que yo repondo sin saber si reir o llorar: "No, pero me gustaría verlas." Y aprieto el acelerador mirando por el retrovisor como arde Troya.
Lo he vuelto a hacer, la historia del traidor es larga y dura como la del elefante africano, así que mejor la desarrollo el sabado que viene.
EL Sabado que viene más y por lo menos igual de raro.